martes, 28 de octubre de 2008
EL COLECCIONISTA, por Niko Gadda Thompson
Una tribu muy especial si las hay en este mundo. ¡Y muy ecléctica también! Están los pobres y los ricos, los altruistas y los interesados, los luchadores y los oportunistas, los versados y los verseros, los que son humanos y los que son demasiado humanos.
Aquí, pues, les va este homenaje a todos los médicos honestos y honorables que se han roto el culo la vida entera salvando al mundo de los resfríos, las fracturas y los taponazos en nuestras sangrientas tuberías. A ellos gracias por prolongar nuestra existencia y cobrarnos por hacerlo hasta dejarnos tiesos. Gracias por darnos esperanza, salud y alguna que otra infección intrahospitalaria. Gracias y de nada. Los queremos pero ojo con sobremedicar ansiolíticos y antidepresivos, que la billetera engorda pero más engorda la locura.
A mis viejos, especialmente. ¡Ellos sí que son legales!
· Coué, cuyos enfermos debían convencerse que estaban cada día mejores, preguntó un día a uno de sus asistentes cómo seguía el paciente.
- Mal, le contestó el médico.
- Nunca debe decir esto. Diga: el enfermo cree que está mal.
A la otra mañana se dirige Coué al asistente y le hace idéntica pregunta, a lo que éste le contesta: “El paciente cree que está muerto”.
· Un médico extranjero visita un sanatorio de Viena. Con mucho interés mira todo y lee también las tablas en las camas de los enfermos, las diversas enfermedades y sus abreviaciones, como Tbc, Appac, etc. Todo lo comprende bien, menos una que dice G.A.W. Pregunta entonces al asistente que le acompaña qué es lo que quieren decir tales iniciales.
- ¿Se trata tal vez una nueva enfermedad?”
- No, señor. Eso significa: “Sólo Dios sabe” (Gott allein weiss).
· El viejo decano Kerzl fue durante muchos años médico de cabecera del emperador Francisco José. Su trabajo no era mucho, dad la salud férrea del Monarca. Kerzl se limitaba cada mañana a saludar al emperador; siempre era recibido por éste, quien le ofrecía un sillón y un buen cigarro. Conversaban un poco hasta que entraba un ministro con una cartera rande, y entonces Kerzl se despedía con una profunda reverencia.
Un día apareció Kerzl como de costumbre, pero el empleado no quizo dejarle entrar, diciendo: “Su majestad no puede recibir hoy al médico porque se siente indispuesto y guarda cama.
· La Academia de Ciencias de Londres había negado la recepción en su seno al botánico y médico H. Hill. Éste se vengó de una manera muy singular. Bajo el nombre falso de un médico de provincia, envió a la Academia una carta en que decía: “Un marinero se quebró una pierna. Casualmente estuve presente. Junté bien las partes quebradas, las vendé con una piola y eché agua alquitranada encima. Después de poco tiempo pudo servirse el marinero de su pierna como antes”.
Mucho se discutió en caso en la Academia; unos estaban a favor, otros en contra. Hasta en los diarios se habló de tales discusiones.
Hill envió entonces otra carta a la Academia que rezaba así: “En mi anterior misiva he olvidado aclarar que la pierna del marinero era de palo”.
Ahora todo Londres reía y se burlaba de la Real Academia de Ciencias, de la cual M. Hill nunca llegó a ser “digno”.
· Un comerciante muy rico pero muy avaro, se presentó en el consultorio del insigne Dr. Knittel. Antes el cliente había averiguado cuánto cobraba el famoso médico por cada consulta: por la primera pedía 20 pesos, y por la siguiente 10. El avaro saludó al doctor como si fuera u viejo paciente ya conocido y le dijo: “Aquí estoy otra vez, Doctor. Tiene que examinarme de nuevo hoy”.
El médico se dio cuente de la astucia del hombre y lo examinó con toda seriedad, diciendo luego: “Amigo, siento mucho que no haya mejoría en su estado.”
Confuso, preguntó el paciente: “Y qué debo hacer, doctor?”
Knittel le dijo: Siga con el mismo tratamiento que le di la última vez.
Después le cobró los 10 pesos, y al despedirse le dijo: “Que se mejore pronto”.
· El célebre médico Frereichs hallábase en una reunión. Su vecina de mesa, una dama muy distinguida que conocía bien los méritos del gran médico, quiso consultarle gratis en esta ocasión. Con muchos detalles le contó el proceso de su enfermedad, y luego le preguntó: “¿Qué me aconseja en este caso, doctor?”
A lo que el interpelado contestó con toda tranquilidad: “Vaya a consultar a un buen médico”.
· S.F. Cristián Hahnemann (1755-1843), fundador de la homeopatía, recibió un día la visita de un rico caballero inglés que necesitaba sus consejos. El ilustre médico lo escuchó, abrió después un frasquito y se lo puso cerca de su nariz, diciendo: “Tome el olor. Bien, está curado.”
El asombrado cliente preguntó cuánto le debía, y Hahnemann dijo: “Mil francos.”
El inglés sacó su cartera, tomó un billete de mil francos y se lo puso al médico debajo de la nariz, diciéndole: “Tómele el olor. Bien, está pagado.”
Y se fue.
· Mientras comía pescado, le queda al señor Miller una espina en la garganta. Rápidamente llaman al médico de la familia, el Dr. Berdenhever. Miller está en peligro de asfixiarse. Urgentemente acude el famoso especialista y con un gesto acertado extrae el “corpus delicti”. Gran alegría reina en la familia, y el señor Miller está entusiasmado con el médico. Lo acompaña hacia el coche y al abrirle la puerta le pregunta cuánto le debe enviar por su trabajo. “Mire, le dice el médico, la tercera parte de lo que usted estaba dispuesto a pagar cuando tenía la espina adentro.
· El Dr. Kussmaull (1822-1902) fue llamado para asistir una señora enferma que estaba bastante grave. Encontrase en casa de la paciente con el médico de la familia y unos cuantos parientes que, como sabía, esperaban una buena herencia. El médico los hizo salir a todos menos a su colega, y examinó detenidamente a la mujer.
Al retirarse el Dr. Kussmaull, uno de lo presentes le preguntó cómo seguía la enferma. El médico dijo: “Prepare con cautela a la familia… la señora pronto estará bien.”
· El famoso profesor de anatomía de Munich, Rüdinger, encontró un día a un estudiante que trabajaba con un bisturí muy poco afilado, reprimiéndole por esto. El estudiante se sintió ofendido y le dijo con cierta burla: “No entiendo nada de afilar cuchillos o navajas. Yo no he sido barbero (Rüdinger lo había sido antes).”
“Ya lo creo, replicó el profesor, si lo hubiera sido, lo seguiría siendo hoy.”
· EL célebre Pasteur tuvo una cuestión enojosa con Paul Cassagnac, duelista veterano, quién envió al sabio sus padrinos. Estos lo encontraron en su laboratorio, dedicado a efectuar un experimento con triquinas.
“¡Ah! ¿Ustedes me traen un desafío del señor Cassagnac?”, preguntó Pasteur sonriendo.
“Muy bien. Como yo soy el desafiado, tengo el derecho de elegir las armas, y elijo éstas.”
Así diciendo mostró a los padrinos dos trozos de salchicha perfectamente iguales.
“Uno de estos trozos contiene gran cantidad de triquina, el otro, no. Como ven, son iguales de aspecto y no se puede distinguir una de otra. El señor Cassagnac elegirá uno y se lo comerá y yo comeré el otro.
Cuando Cassagnac recibió la propuesta, su ira se apaciguó. Renunció al singular duelo y se reconcilió con Pasteur.
· El célebre médico francés Dr. Dumoulin estaba por morir. Varios colegas se hallaban presentes. De pronto se dirige a sus amigos y les dice: “Amigos míos, les dejo aquí después de mi muerte, a tres grandes médicos.”
Todos querían saber quiénes eran estos famosos médicos. Entonces Dumoulin continuó diciendo: “Estos médicos son el agua, los ejercicios y el régimen.”
Salud y mucho amor, Niko
domingo, 12 de octubre de 2008
EL COLECCIONISTA, por los tres bufones
Niko: Mis queridos lanceros, aquí estamos de nuevo con la segunda parte de nuestro compilado ezquizo-neologístico de mi sobrinillo Dalmiro.
Vincent: Gracias a todos los que esperaron pacientemente esta nueva y retrasada edición infanto-pendejil del Coleccionista.
Mitzuca: Que es lo mismo que agradecerles por impacientarse con algo que sólo nosotros podemos darles.
Niko: Sí, eso; alimenten nuestro ego, amigos. Es todo lo que en realidad queremos.
Vincent: ¡Ñam, ñam, ñam!
Sequerto (secreto)
Morto (muerto-monstruo)
Nestik (nesquik)
Hormigas (migas)
Posicional (profesional)
Choclotos (pochoclos)
¡No lo esquivas! (¡No lo escribas!)
¿Qué hije? (¿Qué dije?)
Me condufo (Me confundo)
Aúto (erupto)
La bandera de Verano (la bandera de Belgrano)
Como “viejo” de edad se dice “viejo”, para Dal alguien “joven” es también alguien “nuevo”.
Dalmi le dice a Lili: ¿Te acordás cuando te toqué la pansa y pensé que era la bolsita? (de agua caliente)
Lili dice: Dalmi, ¡hay cosas que mejor olvidar!!
Y Dalmi dice: ¡Hay cosas que no se olviiiidaaan!!!
Lili dice: Escribamos mil.
Dalmi dice: ¿Mil? ¡Eso es mucha plata!
Jugando al ajedrez con Lili.
Ella dice: Con esta pieza te estoy amenazando esta otra pieza. Dalmi, después de un rato, dice: ¿Con esta cuál amaso?
Yo le digo a Sol (una amiga de Jazmín) antes de ir a Alem (de joda), que no me pinto la boca de rojo porque voy a parecer un gato. Dalmi escucha y cuando me voy me da un beso y dice: “¿Sabes qué, Jaz? Si te pintas la boca de rojo no pareces un gato, para parecer un gato tendrías que tener toda la cara con pelos.”
En el tren.
Lili: “Vamos a ver las vacas.”
Dalmi dice: “No, mejor los canguros.”
Más tarde…
Lili: “Esta estación se llama dolores.”
Dalmi: “¿Dolores de qué?”
Dalmi en la bici. Lo está llevando Lili. Lili le cuenta que Jaz está enferma. Dalmi pregunta: “¿Qué? ¿Tiene gérmenes?”
Lili está tomando un té con edulcorante y Dalmi pregunta qué es eso. Lili le dice que es para no engordar. Dalmi dice: “¡Ah, ah, ah! ¡Yo quiero! Porque mirá (se levanta la remera y muestra su panza)”.
Le digo a Dalmi que viene Facu (novio de Jaz, a quien el pequeño admira sobremanera) en un rato. Cuando llega y escucha el auto sale corriendo y dice: ¡Hay, hay, hayyy! ¡Viene Facu! ¡Viene facu! Y sale corriendo a ponerse perfume.
Le digo: Dalmi, contame un chiste.
Me dice: No sé hacer más.
Le digo a Dalmi, jugando, que Umma (la perra) se siente mal, que llame al médico. Agarra un teléfono de mentira y llama. Dice: “Hola, sí; vengan ya que hay un perro enfermo… sí... sí… 1, 1, 5, 8, 33, 6, 44, 5, 8, 44, 5, 12, y 13, 14, 5, 7, 9 y 17. Chau.
Yo le pregunto: “¿Qué es ese número?
Y dice: “¡Nuestro número! ¡El del jardín!!!”
Hablando a la noche con Lilí: “Yo estoy triste porque extraño a Tom (un perro que se murió), darle alimento, jugar...”
Lilí dice: “Te entiendo, porque yo extraño a Praia también (otra perrita que no murió, pero que se cambió de casa).”
Dal dice: “Yo extraño más, porque extraño a Tom que no está; a Praia le falta mucho todavía...”
Dalmi: ¿Por qué hay olor a pescado?
Morena: Porque va a llover.
Dalmiro: ¿Y cuando hay olor a milanesa?
Dalmi nos cuenta en la cena que los chinos no hablan. Sólo dicen: “¡Chon! ¡Chan! ¡Sin!” Y que se entienden sólo entre ellos. Por eso en los DVD´s sólo están las opciones “Inglés” y “Español”.
Los niños y su incisiva lógica aún no contaminada… ¡A quién no le ha pasado de flashear con los pendejations de la familia y sus estrambóticas ocurrencias! Después, claro, viene el cole y su afán de hacer “picada común” con nuestras singularidades. Pero bueno; esa es otra historia. Al menos existen esos 5 ó 6 años donde no nos rompen tanto las pelotas. Algunos ni siquiera tienen ese privilegio.
En fin, como les debemos un lance –y se los vamos a seguir debiendo por ahora- decidimos agregar algunas divertidas recomendaciones en esta sesión del Coleccionista. Si esto le molesta a algún purista remilgado incapaz de aceptar cambios en su rutina, le recomiendo que se fabrique una ballesta estilo francesa, coloque una flecha en la posición de disparo y acabe con su vida de una vez por todas.
Pero no creo que a nadie le moleste, la verdad. Sólo que me gustó el chiste tonto de la ballesta y no lo quise censurar. Ya saben lo pavote que puedo llegar a ser.
Películas:
- Network (peliculón de los 70 que te rompe la cabeza)
- Zeitgeist (peli polémica e independiente que anda circulando por la net y te tira una data re grossa)
Ambas son un excelente punto de partida para el debate mental, tanto interno como social. ¡Dale un respiro a Styler y copate con estas, papaaá!
*-FLIA-*
9na. Feria del Libro Independiente y Alternativa Sábado 18 de Octubre de 12 a 00 hs.
La Nueva Esperanza -Fábrica de globos recuperada-
Marcos Paz 2561 - Villa Devoto
Entre Marcos Sastre y Santo Tomé, a una cuadra de Av. Segurola
Bondis que llegan: 47 - 107 - 109 - 124 - 53 - 85 - 114 - 135
Saludito saludón, yo, él y él.
viernes, 26 de septiembre de 2008
EL COLECCIONISTA, por Niko Gadda Thompson
Esta edición del Coleccionista es muy especial para nosotros porque está dedicada a -y sostenida por- la natural inventiva de uno de los niñacos más queridos por los tres bufones.
Se trata de Dalmiro Campos, un marplatense de pura cepa que anda por estos pagos existenciales hace no más de 6 abriles. Curioso, inquieto y asfixiante como todo niño sano de su generación, Dalmiro es un referente perfecto de la mente infantil y su vehemente capacidad –muchas veces inconsciente- para las formaciones, transformaciones y deformaciones del lenguaje hablado.
Aquí, entonces, un compilado de sus más dignas ocurrencias reunidas todas ellas por la tía Jazmín -joven promesa ella misma- quien supo apreciar estos divertidos neologismos y demás piruetas de la lengua lo suficiente como para estarse atenta durante años, pescarlos al vuelo y después documentarlos. “Bravo, querida”, le decimos desde aquí, ¡y que viva la celebración de toda nueva creación!
Compilado – primera parte:
¿Te tiro el jueguito? (¿te tiro el cuerito?)
Me couiqué (me equivoqué)
La quempu (la compu)
Auamar (el mar)
Motosiqueta (motosicleta)
Rangers magos (reyes magos)
El contol de moto del “bi-hi-ip” (el control remoto del Dvd)
Afafor (alfajor)
Perrón (perdón)
¡Perron y las pelotas! (¡Perdón, las pelotas! enojado)
Paya (playa)
Merdia (mierda)
Jaz dice: “¡Sí, posta!”
Dalmi dice: ¿Posta? ¿Posta qué? ¿Qué es posta?
Jaz dice: “Posta” es “de verdad”.
Dalmi dice: ¡Ahhh! Es “de verdad” en inglés.
"¡Qué lindo el coso este de cocina!" (en el baño, hay un pañuelo pegado en el azulejo y el niño lo ha asociado con una fina decoración que vio en la cocina de su abuela).
¿Qué es esto? (muestra un abrojo con diamantes que tenía una pantufla que parece una ojota y se lo saqué).
¡Es una joya!, le digo.
¿Me lo regalas o te sirve?
Y yo le digo que lo deje ahí o se va a perder.
Me dice: “Pero, Jaz; esto es más que una jota. Es mejor que una de esas jotas comunes.
“¡Jaz! ¡Jaz! ¡Sabes cuánto peso?”, me grita desde arriba. “¡Cincuenta! ¡Un cinco con un cero!”
Yo le digo que es mucho.
Me dice: “Sí, mira”, y se para con un metro al lado.
Felipe (el padre) se va afuera y es de noche. Yo estoy en el living. Dalmi quiere seguir a Feli e irse afuera. Yo le digo: "¡Dalmi, no te vayas! ¡Quedate conmigo que le tengo miedo a los sapos!" (Jaz tiene una dramática e insistente aberración por estos animalillos). El niño vuelve. Se queda parado en la puerta. Respira y me dice: "Jazmín... ¡Los sapos no exissstennn!!!!"
Estamos cenando. Dalmi dice: “Ay, recién vuelvo del mundo del chocolate”.
Adulto X: “Dalmi, atendé el teléfono.”
Dalmi: "¡Pero no se leer!" (en la casa, antes de atender el teléfono, todos revisan primero el número que les da el identificador).
Dice Jaz: “Dalmi, ¿querés venir a bailar a Alem conmigo hoy?”
Dice Dal: "Mmm... dejame que estoy con un cuchillo en la mano.”
(Alem es uno de los points más partuceros de la feliz)
Le digo: Dalmi, ¡sabés cómo se llama tu jardín?
Me dice que no.
Le digo: “Instituto Argentino Modelo”.
Me dice: ¡Noooo!! Es el mismo al que fui cuando tenía tes anios. Que no se llama "Ingistuno Maeno"; se llama “Agentino Moelo”.
Estamos cenando. Pregunta el niño: "Qué es un cacerolaso?" Le digo que es una reunión de la gente que se junta para quejarse del gobierno. Me dice: "Ahhh, a mi mamá y a Victor (actual pareja de la madre) les gusta el gobierno porque lo miran siempre. A mi me aburre..."
Me da un libro (mío): "Si veo ver que esta robado no te hablo más si veo ver que es robado, ¿eh? Hasta mañaanaaaa! ¡Uhhhiiiiii!"
Jugando a que es el profesor y toma lista:
¿Lili?
Presente
¿Jazmin?
Presente
¿Mohena?
No vino, profe.
Y dalmi dice: No, cuando no vienen tienen que decir “despresente"
(Lili es la abuela y Morena es la otra tía)
Yo le digo a mi mamá algo de la "concha".
Aparece Dalmi y me dice: "¿Qué concha? ¿La concha de la loa?"
Y le digo: "¡Nooo, eesssta concha!!", así bien guarango, señalándole mi entrepierna.
Me dice: “¡No! ¡Si esa es la rayita!”
Les dejo la segunda parte de esta fabulosa selección para el próximo capítulo del Coleccionista, muchachos, pues no quiero que se me empachen con tanto material junto.
Salud y mucho amor, Niko
miércoles, 17 de septiembre de 2008
EL COLECCIONISTA, por Vincent Von Streitsen
Compilado XI
¡L´amour, señoras y señores! La luz en la oscuridad. El filo de la navaja. La blanda pulpa de nuestras vidas. Diez citas no me han sido suficientes. Por favor, sepan disfrutar:
- Siempre hay algo de demencia en el amor. Pero siempre hay también algo de razón en la demencia.
(Nietzsche, Así habló...) - La ciencia de los enamorados consiste en dialogar, dialogar sin que nadie los entienda.
(Juan Filloy, La Potra) - Anhelaba besarla. Le estrechó cálidamente la mano, dio medio vuelta, anduvo calle abajo y regresó a su casa, llena la cabeza de alados pensamientos, recorriendo con la imaginación esa misma senda vertiginosa que han seguido vulgarmente millones, creyéndose, no obstante, únicos, predeterminados, eternamente dichosos.
(La Ciudadela, A. J. Cronin) - El domingo la vi en misa,
El lunes la enamoré,
El martes ya le propuse,
El miércoles me casé;
El jueves me dejó solo,
El viernes la suspiré;
El sábado el desengaño...
El domingo a buscar otra,
Porque solo no me apaño.
(El pipa, La Vorágine, de José Eustabio Ribera) - Disponer de amor y no tener a quién dárselo, es peor aún que saber que se te ha secado el corazón.
(A. V. Figueroa, Olvidar...) - Es característica del amor sustentarse en el deseo de alcanzar algo que se codicia más, cuanto más difícil sea de alcanzar. De ahí nace la fuerza y el poderío de la coqueta… para quien amar es sólo dejar que el varón elegido moje sus labios en la fuente del amor sin llegar a beber de ella, condenándole permanentemente a una sed inextinguible…
Tanto en la literatura como en la vida, la mujer coqueta lo es por uno de varios motivos: narcisismo, frigidez, autocompensación de complejos de inferioridad, timidez sexual, o silenciosa búsqueda del inalcanzable ideal amoroso. Como el gato jugando con el ovillo, la coqueta rehusa lo que se le ofrece y persigue lo que se le escapa. Mas la mujer coqueta no es la mujer sensual. La mujer sensual resiste, pero se entrega; la coqueta cede, pero no se entrega.
(Dr. Félix Martí Ibáñez, “Mona Lisa no sonríe”, revista MD – abril de 1968) - La primera vez que te engañe será culpa mía. La segunda vez que te engañe será culpa tuya.
(Poverbio árabe) - El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar.
(Alejandro Dolina, Historias de Amor – Crónicas del Ángel Gris) - Y aquello contigo
Ya no quiero vivir
Vivir contigo no quiero
Con la que quiero vivir
Vivir con ella no puedo
Porque de ti me acuerdo
(Versionado de un tema de Camarón de la Isla) - La moral secreta, inconfesa y hasta inconsciente, pero innata, de las mujeres, consiste en esto: “Tenemos fundado derecho a engañar a quienes se imaginan que, proveyendo económicamente a nuestra subsistencia, pueden confiscar en sentido suyo los derechos de la especie. A nosotras es a quienes se nos ha confiado; en nosotras descansa la constitución y la salud de la especie, la creación de la generación futura; a nosotras nos incumbe trabajar para ello con toda conciencia.”
Pero las mujeres no se interesan de ningún modo in abstracto por ese principio superior; solamente lo comprenden in concreto, y cuando se presenta ocasión no tienen más manera de expresarlo que su manera de obrar. En este punto su conciencia las deja mucho más tranquilas de lo que se pudiera creer, porque en el fondo más oscuro de su corazón sienten vagamente que al hacer traición a sus deberes para con el individuo (el cornudo, en este caso), los llenan tanto mejor para con la especie, que tiene derechos infinitamente superiores.
(Schopenhauer, “El amor, las mujeres y la muerte”) - Mantén tus ojos muy abiertos antes del matrimonio, y entreciérralos después.
(Proverbio anónimo) - Nada más casarnos hicimos un pacto. En cuanto a nuestra vida en común decidimos que yo tomaría las grandes decisiones y mi esposa se ocuparía de todas las pequeñas decisiones. Durante cuarenta años nos hemos ceñido a este acuerdo. Creo que es el secreto del éxito de nuestro matrimonio. Sin embargo, lo extraño es que en cincuenta años aún no haya habido ninguna gran decisión que tomar.
(Albert Einstein) - Amaste tanto a alguien como para llorar… no hace falta amarlo para llorar, ¿verdad? 69: ¿Qué pensás de este número? ¡Ay, que pregunta más laaaaca!
(Guilli Gadda, hermanita leal y femme fatal debora hombres)
Amorosamente, Vincent
viernes, 29 de agosto de 2008
EL COLECCIONISTA, por Niko Gadda Thompson
Largamos esta décima edición del Coleccionista con un compilado re power sobre pintores. Y sucede que estos tíos no sólo son pintores sino que son pintores renacentistas, y no sólo son pintores renacentistas sino que son los mejores pintores renacentistas: Donatello, Leonardo Da Vinci y Miguel Angel.
Queríamos al menos una de Rafael para completar así a las cuatro tortugas ninja, pero no conseguimos ninguna que le hiciera justicia y el caprichito no era lo suficientemente grosso como para traicionar a nuestro refinado gusto. Así que optamos por otro ilustre contemporáneo conocido entre sus pares como el “Veneciano”.
Aquí, sin más, los dejo con estos maestros de la tela, tipos increíbles que si viviesen hoy seguro serían amigos de Mick Jagger y almorzarían langosta en sus islas privadas y esas cosas:
· Andrés del Verrocchio era artífice, pintor, tallador y músico. En su taller y bajo tan excelente maestro hizo Leonardo da Vinci (1452 – 1519) sus primeros aprendizajes. Cuenta la leyenda que encargaron a Verrocchio una tabla que representara a San Juan bautizando a Cristo. Leonardo pintó en la misma tela un querubín que sostenía sus vestidos, y era tan perfecto y sobresalía de tal manera que avergonzado Verrocchio de que un aprendiz lo aventajara de ese modo, renunció a la pintura.
· En el año 1503 creó Leonardo su inmortal retrato de Monna Lisa, esposa de Francesco dal Giocondo. La encantadora sonrisa de esta señora había fascinado al artista y él quería eternizarla, fijándola en el lienzo para la posteridad. Por eso hizo rodear a su modelo por cantores y artistas para alegrarla y hacerla reír. Dicen que consideró alcanzado su propósito después de muchos años de trabajo.
· El célebre Leonardo pintaba “La Última Cena”, obra cumbre de su genio pictórico, y hacía un tiempo que estaba buscando un modelo adecuado para la noble figura de Cristo. Un día vio en el coro de una iglesia a un joven llamado Pedro Bandinelli, cuyos rasgos principales tomó para el Cristo de su cuadro. Dos años más tarde recorría Leonardo una de las calles de mala fama en busca de un modelo para Judas. Al fin descubrió a un joven cuyos rasgos revelaban la perversión completa. Cuando el artista quiso empezar a pintar, el joven se echó a llorar amargamente. Se reconocía en el Cristo de la Cena: se llamaba Pedro Bandinelli.
· Donatello fue hombre de confianza de los Medicis, ordenando todas las antigüedades que ellos tenían en su palacio. Vasari dice de él: “Era desprendido, amable y cortés; más atendía a sus amigos que a sí mismo; jamás le interesó el dinero y el suyo lo guardaba en un cesto colgado del tablero en que trabajaba, y de donde todos sus amigos y ayudantes sacaban según sus necesidades.
· Miguel Angel (1475 – 1564) era rico, pero vivía como un mendigo; era famoso, pero trabajaba como si tuviera que empezar la lucha. Dormía pocas horas y se levantaba temprano, trabajando hasta muy avanzada la noche. La luz de su estudio se apagaba siempre tarde, luz que era rara pues la había inventado él. Cansado de cambiar siempre el lugar de la vela que echaba sombras, se hizo un bonete de un material duro con un agujero en el medio. Allí metía la vela y podía trabajar sin interrupción.
· Un amigo de Miguel Angel le observó cierto día que sus estatuas de conocidas personalidades no les eran suficientemente parecidas, como por ejemplo la de los Medicis.
- Pierda cuidado, le contestó el maestro; después de mil años ya nadie se dará cuenta.
· Con ánimos de darles una buena lección a los críticos “indiscutidos” de su entorno y época, Miguel Angel hizo una vez una estatua magnífica, le dio cierto barniz de antigüedad y, después de romperle un brazo, la enterró en un sitio donde se iba a edificar. Poco tiempo después, al comenzar los cimientos del futuro edificio, encontraron la estatua que fue la admiración de todos. En opinión de los peritos, aquella era indiscutiblemente una obra de Fidias. Llegó entonces Miguel Angel con el brazo que faltaba y lo aplicó a la estatua, y al ver que se ajustaba exactamente, todos tuvieron que reconocer que era obra suya.
Pronto comenzaron a escasear las alabanzas y a multiplicarse las críticas.
· Miguel Angel Buonarrotti es una de los más grandes artistas de la humanidad. A él debemos la cúpula de San Pedro, los frescos de la Capilla Sextina, su majestuoso David y su inigualable Moisés. Muchos años después de la muerte de este genio, se descubrieron dos figuras en la barba de esta última escultura: una, la del Papa Julio II, quien fuera su protector; la otra, un retrato de él mismo.
El Moisés impresiona por su soberbia figura y su fisonomía irritada que encierra energía y voluntad. El mismo Miguel Angel, al ver su obra maestra terminada la cual parecía tener alma y vida, exclamó: ¡Habla! Y, entusiasmado, golpeó con el martillo que aún tenía en la mano, una rodilla, y por poco la partió.
· El inmortal pintor veneciano, cuyo nombre rima y es Ticiano (1477 – 1576), había dado un banquete. Cuando los invitados supieron que en su preparación había gastado poco, se burlaron de él y de su fiesta. El pintor decidió vengarse, entonces invitólos a una segunda fiesta. Todos acudieron, esperando que fuera más brillante que la primera. A la hora de la comida vino Ticiano y pronunció estas palabras: “Vosotros no apreciáis la reunión amable sino el costo de la fiesta. ¡Mirad! Aquí tengo yo una túnica, regalo del Emperador Carlos V y que vale 5.000 ducados (algo así como el triple en los dólares de hoy en día), y este cuadro recién terminado.” En ese instante echó ambas cosas al fuego. “Espero, continuó, que ahora estéis contentos con la fiesta y sus gastos. Ya podéis iros. Ha terminado.
· Ticiano pintaba, poco antes de morir, cuadros que rivalizan con los de su mejor época. Ejemplo de ello es “La coronación de espinas”, una de sus obras más importantes. Estaba entonces tan présbita que después de varias pinceladas debía retroceder un poco para ver el efecto de su trabajo, lo que le molestaba mucho. Un día lo encontró uno de sus discípulos muy triste. “Amigo, le dijo, temo que me estoy poniendo viejo”. Acababa de cumplir los 98 años.
Unos grossos de verdad. No como tanta gilada actual que se la da de guapa pintando manchitas de colores y mariconadas por el estilo. En fin, basta de sermonear al mundo como si el mundo me estuviese escuchando.
Salud y mucho amor, Niko.
EL COLECCIONISTA, por Mitzuca Chinycó
La vagancia no se cansa de asombrarnos con sus pícaras estratagemas. Y es por eso que aún no hemos podido terminar el lance hebdomadario que hace tanto les debemos. Como verán, la vagancia es mala. ¡Mala vagancia! ¡Sit! ¡He dicho “sit”! Ah, ¿ni pelota? ¡A la cucha, perra sucia! Meándose en la alfombra de la laboriosidad… ¡qué cosa esta vagancia!
En fin, hasta ahora veníamos haciendo “lance – coleccionista – lance – coleccionista” y así todo muy prolijito, pero ya ven: romperemos –también- esta regla, más por falta de rigor productivo que por meditada rebeldía. Así y todo, y ahora que lo pienso, es una regla bastante estúpida.
Aquí les va, entonces, una ‘compilasáun’ de cuestionamientos religiosos provenientes de los más díscolos pensadores.
Atención: No apto para creyentes impresionables:
· Las mentes teológicas se ocupan tanto de la salvación, y tan poco de la felicidad, que todo lo que nos pueden decir sobre el futuro es que habrá un cielo muy vago, y cuando les interrogamos acerca de lo que haremos allí y como seremos felices en el cielo, solo tienen ideas de las más vagas, como lo de que cantaremos himnos y usaremos túnicas blancas…
¿Hemos de pugnar y bregar cuando estemos en el cielo, como deben presumir, estoy muy seguro, los que creen en el progreso y el espíritu de empresa? Pero, ¿cómo podemos pugnar y progresar, si ya seremos perfectos? ¿O vamos a holgazanear y a no preocuparnos, y nada más? En ese caso, ¿no sería mejor que aprendiéramos a holgazanear en esta tierra, como preparación para nuestra vida eterna? (Lin Yutang, La Importancia de Vivir)
· La idea del celibato de los clérigos me parece especialmente buena porque tiende a eliminar cualquier propensión hereditaria al fanatismo. (Carl Sagan, Contacto)
· En lo que respecta al núcleo central de la mayoría de las religiones, es decir la existencia de la propia divinidad, el problema no estriba en que yo no pueda saber si existe o no existe sino en que ni siquiera resulta comprensible qué es lo que ha de existir o no. (Fernando Sabater, Diccionario Filosófico)
· Pues hay que admitir que aunque Cristo no fuera más que el sujeto de una gran leyenda, el hecho de que esta leyenda haya podido ser imaginada y querida por estos bípedos sin plumas que solo saben que nada saben, sería tan milagroso (milagrosamente misterioso) como el hecho de que el hijo de un Dios real fuera verdaderamente encarnado. Este misterio natural y terreno no cesaría de turbar y hacer mejor el corazón de quien no cree. (Humberto Eco, ¿En qué creen los que no creen?)
· Donde no percibas ningún lamento sobre la mortalidad y sobre la condición de miseria del hombre, tampoco sentirás ningún canto en loor de los dioses inmortales y felices. Solo las lágrimas del corazón humano que se evaporan hasta el cielo de la fantasía, dan origen a la formación nebulosa del ser divino. (Feuerbach, La Esencia de la Religión)
· A cada minuto me pregunto lo que podría ser yo a los ojos e Dios. Ahora sé la respuesta: nada. Dios no me ve, Dios no me oye, Dios no me conoce. ¿Ves ese vacío por encima de nuestras cabezas? Es Dios. ¿Ves esa brecha en la puerta? Es Dios. ¿Ves ese hueco en la tierra? También es Dios. El silencio es Dios. La ausencia es Dios. Dios es la soledad de los hombres. Estaba yo solo; yo solo decidí el Mal; solo, inventé yo el bien. Fui yo quien hizo trampa, yo quien hizo milagros, yo quien me acuso hoy, solo yo puedo absolverme; yo, el hombre. Si Dios existe, el hombre es nada; si el hombre existe... (Goetz, El diablo y Dios, Sartre)
· No os habíais buscado aún a vosotros mismos: entonces me encotrasteis. Así hacen todos los creyentes; por eso vale tan poco la fe. (Nietzsche, Así habló Zarathstra)
· Porque si los hombres creen que esta tierra es el único cielo, tanto más procurarán hacer un cielo de ella. (Sir Arthur Keith)
· La superstición es la ilusión de lo permanente. (W. Allen, Deconstructing Harry)
· Dios es negra. (Alan Watts)
Y Mitzuca un capo.
Que el barba los bendiga, Mitzuca.
viernes, 15 de agosto de 2008
EL COLECCIONISTA, por Vincent Von Streitsen
Amigos coleccionistas, ¡al fin otra selección de divertidas anécdotas! Tenemos aperitivo y bajativo a cargo de dos fastuosos escribidores que escoltan nuestro plato fuerte compuesto por compositores, valga la pedorra redundancia.
Los dejo entonces, sin más chistes idiotas que agregar, con esta nueva serie de pequeños milagros históricos.
Enjoy!
· Molière (1622-1673) era enemigo de todos los médicos. Un día que estaba enfermo de cierto cuidado, llamaron a un médico sin que él lo supiera.
- Está el médico, le avisaron con el consiguiente asombro de Molière.
- Dígale que hoy no puedo recibirlo -replicó este- porque estoy enfermo.
· Un día caluroso, Jacinto Benavente (1866-1953) -el comediógrafo español- estaba escribiendo bajo un árbol de su quinta en Galapagar, cuando pasaba uno de los aldeanos y le dijo:
“Hola, don Jacinto. ¿Descansando?”
“No, trabajando”, contestó él.
Otro día, el mismo aldeano lo encuentra con una pala en el jardín, cavando, y le dice:
“Ah, don Jacinto. ¿Trabajando?”
“No -le replica esta vez el escritor- estoy descansando”.
· Siendo todavía niño, Beethoven (1770-1827) solía improvisar en el piano o en el violín, olvidándose completamente del mundo. Más de una vez su madre lo hacía volver en sí, cuando iba a llamarlo a comer. Un día que lo estaba buscando, lo encontró solo en una pieza tocando el violín, abismado en sus melodías. Asustada, la madre vio cómo una araña se dejaba caer, desde el cielorraso, sobre el niño que estaba en el medio de la pieza. Acercase ella y tirando la araña lejos la mató luego con el pie. Lleno de ira, el joven músico arrojó el violín a los pies de su madre y nunca más tocó ese instrumento. La muerte de la araña, su única compañera que le escuchara en su soledad y a la que había encantado con su arte, le afligió muchísimo.
· Robert Schumann (1810-1856), que estudiaba en la Universidad de Heildelberg, estaba siempre en deuda. Una vez que se encontraba en un gran aprieto, se dirigió a su tutor con estas palabras: “Querido tutor, mándeme urgentemente dinero; de otra manera tendré que ir por ocho días a la cárcel”.
El tutor, el buen señor Riedel, le respondió: “¡Ocho días de arresto! ¡Cuánta expectativa! Esos días de reposo y tranquilidad le serán muy útiles para componer buena música”.
Con esto, el tutor no le mandó lo que le pedíay Schumann fue a la cárcel. A este reposo memorable debemos varias hermosas canciones que compuso durante esos días melancólicos y tranquilos, como su solícito tutor se lo había pronosticado.
· E cierta ocasión se encontraron los dos genios Haydn (1732-1809) y Mozart (1756-1791). El joven y chistoso Mozart se dirigió al maestro y le dijo:
“Le apuesto seis botellas de vino que voy a componer una pieza de música que usted no podrá tocar a primera vista.
Haydn aceptó la apuesta, Mozart escribió rápido unas notas en el papel. Haydn se sentó al piano y empezó a tocar, pero de pronto se detuvo y dijo:
“Mis dos manos se hayan ahora en los dos extremos del piano. ¿Cómo puedo entonces tocar esta tecla que está justamente en el medio? ¡Es imposible!”
Sonriendo, Mozart se sentó al piano y con sus dos manos tocó las notas de los extremos, mientras que la del medio la tocó con su nariz, ganando así la apuesta.
· El inolvidable director de orquesta Arturo Nikisch (1856-1922) daba un concierto en Budapest. En el programa figuraba la Obertura Leonora Nº3, de Beethoven, en la que el trompestista ejecutaba un aire militar que debe oírse como venido de lejos. Para ello debe colocarse entre bastidores, mas como no había lugar, Nikisch lo mandó a la última galería del teatro, que por necesitar algunos arreglos estaba cerrada al público. Cuando el director dio la señal para comenzar, el instrumentista empezó, pero se oyeron sólo algunos sonidos, que fueron interrumpidos súbitamente. Nikisch pudo salvar la situación dando al segundo corneta la señal de continuar con el pasaje lo que hizo a entera satisfacción. Después de terminar el concierto, el director se fue furioso al otro músico y le pidió explicaciones de lo ocurrido.
-Yo no tengo la culpa –dijo el músico con toda calma- allá arriba hay unas oficinas donde trabajan varios empleados. Cuando empecé a tocar, vino uno que me arrancó el instrumento y me dijo: “¿Estás loco? ¿Cómo puedes tocar aquí la trompeta? ¿No sabes que ahí abajo, en el teatro, Nikisch está ando un concierto?” Y, llevándose mi instrumento me dejó plantado.
· Cuando Giaccomo Puccini (1858-1924) aún no era conocido, le preguntó un día un amigo:
- ¿No ha compuesto otra obra últimamente?”
- Eso de componer hoy en día es un asunto bastante difícil. Cuando le viene a uno una idea, no tiene papel; cuando la ha escrito, no encuentra editor; habiendo encontrado un editor, no paga; una vez impresa la música, nadie la compra; y si la compra no la sabe tocar; y si la sabe tocar, no le gusta…
· El pianista vienés Pablo Wittgenstein (1887-1961) perdió el brazo derecho durante la Gran Guerra. Varios famosos músicos, amigos y compañeros, entre ellos Ravel y Strauss, escribieron y dedicárosle composiciones especiales que él ejecutaba con la izquierda, de una manera tan magistral que muchos no se dieron cuenta de su defecto.
· Un periodista preguntó al padre de Pierino Gamba, quién contando con tan sólo 8 años llegó a dirigir la Orquesta de París, cuándo se había dado cuenta del talento extraordinario de su hijo.
- Cuando lo llevé a los cuatro años al jardín zoológico.
- ¿Ya entonces quería él dominar con su arte a los leones?
- No, en absoluto. Yo le había contado que lo leones a veces se escapan de las jaulas y devoran a la gente.
- ¿Y qué hizo entonces Pierino?
- Nada. Solamente me preguntó qué tranvía tendría que tomar para ir a casa si un león se escapaba y me comía.
· “¿Está Mr. Rudyard Kipling en casa?”, pregunta una señora a la sirvienta al abrir ella la puerta. El famoso escritor (1865-1936) estaba en su pieza y tenía la puerta entornada, pudiendo escuchar así lo que hablaban afuera.
- No quisiera molestarle –dijo la visita- si es que estuviera trabajando.
- ¿Trabajando? –dijo la mucama. El señor Kipling nunca trabaja. Se lo pasa todo el día haciendo garabatos en el papel.